
El mundo analiza las razones y consecuencias de la derrota electoral del presidente Trump. The New York Times describe los resultados como un contundente rechazo a Trump y a su intento de subvertir la democracia estadounidense.
Su política interna y exterior han provocado lo que muchos medios han calificado como un “tsunami” contra la derecha en Estados Unidos y en el mundo. Una derecha ofuscada en el uso del poder, empeñada en el desmantelamiento del orden internacional y en la imposición del uso o la amenaza de la fuerza por encima de la negociación, el diálogo y la solución de controversias por medios pacíficos.
La personalidad altisonante y pendenciera del presidente y la arbitrariedad de su Gobierno serán recordadas por el daño causado en el ámbito interno de Estados Unidos y como una grave afectación a la política exterior.
La incertidumbre radical generada por los cambios de sus posiciones, el desprecio a sus aliados, especialmente Canadá y la Unión Europea, los aranceles generalizados y, finalmente, la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán trajeron consecuencias funestas para el mundo entero.
Los países que han seguido los mandatos de Trump también sentirán los resultados de esta debacle.
Los demócratas plantean investigaciones y juicios políticos contra quienes hayan violado la ley y apuntan al secretario de la Guerra por la guerra en Irán y el uso indiscriminado de la fuerza; al secretario de Comercio por los aranceles inconsultos y las sanciones indiscriminadas; al secretario de Seguridad Nacional por los ataques a los migrantes y una política calificada de “racista” contra los latinoamericanos; y a los asesores de Trump que claramente promueven políticas racistas, discriminatorias y atentatorias contra los derechos humanos. También está el secretario de Estado por el desmantelamiento de las estructuras profesionales del Departamento de Estado y de Usaid, que ha afectado las relaciones exteriores de Estados Unidos.
La pregunta obvia es: ¿cómo va a cambiar la derrota electoral la política nacional y exterior de Estados Unidos?
En primer lugar, el triunfo no es absoluto. Los demócratas no lograron una mayoría de 290 y cuentan con 253 escaños en la Cámara de Representantes. Tienen al menos 54 y requieren 67 en el Senado. Sin esa capacidad no podrán superar los vetos del presidente sin apoyo republicano. No podrán imponer legislación frente al veto presidencial.
En el fondo, lo que hizo perder a Trump es la realidad. Los ciudadanos están hartos de sus excentricidades, de su gobierno de la falsedad y de la posverdad. Quieren certezas y no eufemismos. Sienten que esas medidas improvisadas, sin planificación, experiencia ni objetivos nacionales, solo enriquecen a unos pocos, profundizan las desigualdades económicas y afectan el bienestar de amplios sectores de la población. En lo internacional, el principio de la buena fe y la confianza fueron desechados por el abuso y el autoritarismo. Hoy Estados Unidos ha perdido su liderazgo y le tomará tiempo recuperarlo.
Las elecciones terminaron, pero sus consecuencias apenas comienzan. América Latina y el Ecuador también sentirán sus efectos. Habrá tiempo para analizarlos. (O)




